no comestibles de la madera, la paja, la hierba, el algodón y el papel viejo.
En esencia, el método desarrollado , de la Universidad Católica de Lovaina La Vieja en Bélgica, permite elaborar un producto “petroquímico” usando biomasa, uniendo por tanto el naciente mundo de la bioeconomía con el sector industrial petroquímico.
En el proceso, un reactor químico es alimentado con serrín recogido de un aserradero, y se le agrega un catalizador, una sustancia que activa y acelera la reacción química. Con la temperatura y la presión correctas, se necesita aproximadamente medio día para convertir la celulosa.
Esto ofrece una solución intermedia mientras nuestros automóviles sigan funcionando con gasolina líquida. Puede utilizarse como aditivo verde, reemplazando una porción de la gasolina refinada de forma tradicional.
Desde un punto de vista económico, la celulosa tiene mucho potencial. Está disponible en todas partes. Consiste esencialmente en desperdicios vegetales, lo que significa que no compite con los cultivos agrícolas alimentarios del modo en que lo hace la primera generación de cultivos agrícolas energéticos, de los que se extrae por ejemplo bioetanol.
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